El alcalde, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador y el secretario general de la Fundación “la Caixa”, Lluis Reverter, han inaugurado oficialmente esta mañana la muestra “Arte en la calle. Manolo Valdés en Almería. Esculturas monumentales”, una exposición de diecisiete obras del escultor valenciano a lo largo de la Rambla Federico García Lorca. Las obras, de gran tamaño, permanecerán expuestas en esa ubicación hasta el próximo día 2 de octubre, lo cual convierte a la Rambla en referente artístico de la ciudad.
La exposición de los trabajos de “uno de los nombres más destacados del último medio siglo del panorama artístico español e internacional supone un privilegio para Almería que transformará su paisaje urbano cotidiano”, ha destacado el primer edil.
La reina Mariana o la infanta Margarita, inmortalizadas por Velázquez, la Gran Odalisca de Ingres o la Dama de Elche son algunas de las esculturas monumentales de Valdés que podemos contemplar y admirar en nuestras calles, realzando su belleza y convirtiéndolas en un museo a cielo abierto.
A juicio del alcalde, con esta exposición, el Ayuntamiento “no sólo acerca el arte a los ciudadanos, sino que rinde tributo a todos los creadores que hacen más grata nuestra vida diaria, humanizando los espacios públicos con sus obras. Abrir las calles de Almería al arte no sólo debe ser una prioridad, sino también una exigencia imprescindible del mundo de hoy. Así lo entendemos desde el Ayuntamiento a través de programas como el de “Esculturas en la Calle” o como el que hoy nos ocupa, “Arte en la calle”, que llevamos a cabo en colaboración con “la Caixa”, a cuyos representantes agradezco, una vez más, su colaboración con la ciudad de Almería”.
Del mismo modo, el responsable de la Fundación “la Caixa” ha agradecido “la ayuda y el apoyo” del Ayuntamiento para llevar a cabo en Almería la muestra “de uno de los escultores españoles vivos más universal y reconocido y que acerca el arte a los ciudadanos, como ya ocurrió con la exposición de Igor Mitoraj, que fue visitada por 121.000 personas”.
Para la comisaria de la exposición, Caterina Toscano, Manolo Valdés “es uno de los creadores más importantes de nuestro tiempo que trabaja con la misma naturalidad la gráfica, la pintura y la escultura”.
Museos a cielo abierto
Tras la exposición del artista polaco Igor Mitoraj, llega el segundo capítulo del programa “Arte en la calle”, con el que la Obra Social ”la Caixa” pretende convertir las principales ciudades españolas en museos a cielo abierto para dotar así de un nuevo sentido a la escultura monumental, al tiempo que muestra obras recientes de artistas de renombre en el panorama internacional.
Esta iniciativa, que se desarrolla en colaboración con ayuntamientos e instituciones públicas, responde a una voluntad dinamizadora y de creación de nuevos referentes visuales. De esta forma, las obras dialogan con el entorno, por afinidad o por contraste, y provocan un gran impacto en las personas que las descubren por primera vez. Con este espíritu, las exposiciones cumplen una función social: son una herramienta de conocimiento y de integración al alcance de todos.
Manolo Valdés
Manolo Valdés es uno de los principales artistas españoles de la actualidad. Residente en Nueva York desde hace más de una década, alterna la pintura con la escultura. En los últimos años ha realizado esculturas de gran formato para diferentes ciudades, como Madrid, Valencia y Biarritz. En las diecisiete obras que se presentan en esta exposición (cuatro de ellas inéditas), Valdés retoma algunos temas de la historia del arte y los recrea con libertad. Entre ellas destaca un gran grupo de enormes cabezas espectaculares que, de alguna manera, cosifican el retrato. Todas las figuras exhibidas están desprovistas de una caracterización particular, pero poseen una extraordinaria fuerza expresiva.
Las cabezas de colosos de Valdés remiten a las esculturas tutelares que se erigían en la entrada de las ciudades como un elemento de identidad y proyección. Pero a diferencia de la más famosa de ellas (el mítico Coloso de Rodas, que representaba al dios Helios), las figuras de Valdés presentan un rostro reducido a unos cuantos rasgos esenciales. En la forma de su espectacular sombrero se pueden reconocer construcciones arquitectónicas. Es un hombre esencial que protege a sus semejantes en los lugares donde transcurre actualmente la vida: edificios de viviendas, centros comerciales, rascacielos...
Valdés ha efectuado muchas exposiciones individuales de escultura monumental. Entre ellas destacan las muestras realizadas en Nueva York, primero en Park Avenue y, recientemente, en Bryant Park, en el Château de Chenonceau (Francia), así como la espectacular exhibición itinerante de 21 meninas, que empezó en los jardines del Palais Royal (París), siguió en la Pelikan Platz (Zúrich) y terminó en el paseo de los Álamos y la plaza de la Escandalera (Oviedo), coincidiendo con la última entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Asimismo, varias obras monumentales de Manolo Valdés se erigen en diferentes ciudades del mundo: la Dama de Murcia; la escultura monumental La Dama del Manzanares, en el Parque Lineal del Manzanares (Madrid); Las Damas de Barajas, en el aeropuerto madrileño de Barajas; La Exorcista, en la ampliación del puente de Cantalojas de Bilbao, o la imponente Cabeza que se levanta en una de las principales avenidas de Biarritz.
La obra de Valdés está presente en las colecciones más prestigiosas, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, MNCARS (Madrid), la Fundación Juan March (Madrid), el Institut Valencià d’Art Modern, IVAM (Valencia), el Museo de Arte Contemporáneo Patio Herreriano (Valladolid), la Chase Manhattan Bank Foundation (Nueva York), el Metropolitan Museum of Art (Nueva York), el Centre National d’Art et de Culture Georges Pompidou (París), el Kunstmuseum de Berlín, el Museo de Arte Contemporáneo Internacional Rufino Tamayo (México), etcétera.
Manolo Valdés inició su carrera en los años sesenta como miembro fundador de Estampa Popular Valenciana (1964-1967). Más tarde, junto a Rafael Solbes y Juan Antonio Toledo, creó el Equipo Crónica, con el que desarrolló una intensa actividad durante 17 años, hasta la muerte de Solbes, en 1981. A partir de entonces, Valdés ha continuado su trayectoria artística en solitario como pintor, escultor, grabador y cartelista, participando en numerosas exposiciones individuales y colectivas por todo el mundo.
Fue a principios de los años ochenta cuando Valdés demostró una especial inclinación por la escultura y la exploración de la materia, siempre en busca de texturas más informales. El artista se sirve de la soldadura como elemento expresivo, a la vez que destaca las grietas de la obra.