El cubano Alberto Korda fue mucho más que el fotógrafo del revolucionario Ernesto Che Guevara, tal y como se refleja en un nuevo libro que recoge muchos de los 50.000 negativos que recopilan su trabajo.
Coincidiendo con que este jueves se cumplen 41 años de la muerte del Che, su modelo más famoso, y que el pasado mayo se cumplieron 7 de la del fotógrafo cubano, Cristina Vives y Mark Sanders han recogido en 440 páginas muchos de esos negativos que no se "perdieron" en el devenir de la Revolución Cubana.
Lo primero que le atrajo a Korda de la fotografía fue que eso le permitiría estar cerca de las mujeres más hermosas de Cuba, según cuenta en el libro él mismo, quien decidió cambiar su "corriente" Díaz por ese apellido porque pensó que así la gente lo relacionaría con "Kodak" y, por tanto, con fotografía.
La idea del libro (La Fábrica) surgió en 2001 en La Habana, donde Korda nació en 1928.
En sus páginas se pretende aclarar, -según reveló a Efe la hija mayor de Korda, Diana-, que fue "mucho más que el fotógrafo de una sola foto", la del Che, y que las nuevas condiciones de la Revolución le condujeron a una transformación profunda.
A partir de entonces mantuvo sus cánones de belleza pero dejó de tomarle fotos a modelos de pasarela para buscarlos "en las grandes concentraciones de la población y en las manifestaciones masivas", explicó.
Los autores del libro se centraron en los 50.000 negativos guardados en la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado en La Habana -fotos de la Revolución, tomadas entre 1959 y 1968-, pero también rescataron reportajes publicados en los años 50 y 60, así como fotografías familiares.
Esos 50.000 negativos de base no son más que el 85 ó 90% de los que hizo para Studios Korda, que sucumbieron cuando el 13 de marzo de 1968 se proclamó la Ofensiva Revolucionaria, es decir, la intervención de todos los pequeños negocios privados que aún no estaban en manos del Estado.
Las autoridades cubanas trasladaron los fondos a un paradero desconocido y hoy solo son localizables los del Consejo de Estado.
Korda siempre dijo que la foto del Che -tomada en La Habana, en un funeral por las cien víctimas de un sabotaje- fue "un instante de suerte", pero su hija cree que la "suerte" fue estar "donde ninguno de los más de 40 fotógrafos lo estaba, en el momento exacto y en el lugar adecuado".
"Mi padre era un hombre modesto y siempre quiso restarle importancia al hecho en sí", precisó su hija.
En 1969 Korda se fue al mar y durante diez años fotografió los fondos de los mares cubanos.
Tras un fallido intento de publicar esas imágenes, decidió dedicarse a viajar por el mundo con los archivos de la Revolución que tenía en su poder.
"Tal vez no hizo todas las fotos que hubiese querido pero no recuerdo a mi padre que haya tenido nunca que hacer algo diferente a lo que él deseaba", añadió Diana.
Korda murió de un infarto a los 72 años, "haciendo la siesta" junto a los restos de su habitual "trago de ron" y muy cerca de una joven cubana de 22 años. Fue enterrado en La Habana cinco días después.